Utopía

Si la realidad en que vives te agobia,
transpórtate a “ninguna parte”
y sueña que eres feliz.

Sueña que los políticos han muerto,
que los curas ya cuelgan sus sotanas,
que tu ciudad es sumamente limpia,
que los policías no roban,
que no hay lujosos edificios;
pero tampoco casas pobres.

Sueña que se acabó la propiedad privada
y que todo lo disfrutan todos.

Sueña que el oro ya no vale,
que nadie permanece ocioso
porque se hallan cumpliendo en el trabajo,
y los niños, los enfermos y ancianos
no trabajan.

Sueña que los vicios abandonaron la ciudad
y en su lugar florecen las virtudes.

                              Ciudad de México, 19 de agosto de 1992

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