Para que tú me quieras

Para que tú me quieras
recorreré las calles
de mi ciudad ya muerta,
y habitaré las casas
tan llenas de tu aliento;
me bañaré en los ríos
del mar de tus palabras.

Para que tú me quieras
vagaré solo y triste
al lado de tu ausencia,
sintiendo tu presencia
que jamás me diste.

Para que tú me quieras
bajaré a los infiernos
que nunca conocí;
visitaré prostíbulos
de pájaros fantasmas;
acudiré a la taberna
de aquí la más cercana,
a embriagarme del vino
gozoso de tu amor.

Para que tú me quieras
abordaré la nave
de viaje al infinito;
y a través del cristal,
sé que podré mirar:
a aquellos tragafuegos,
limpiadores de vidrios,
pepenadores de penas,
espantos sin encanto,
labrados por esta gran ciudad.

Para que tú me quieras
profanaré los templos,
destrozaré a los dioses
cargados de milenios,
y acabaré por siempre
con tanta fantasía.

Para que tú me quieras
regresaré contento
a mi ciudad vacía,
la poblaré a toda ella
con gérmenes de amor.

Para que tú me quieras
habitaré tu rostro,
te pediré que me hables
con el silencio tuyo.

Para que tú me quieras.

Ciudad de México, 1 de marzo de 1984

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