Oración a los Humanos

Avanzan cual locos infernales
amantes de la vida y de la muerte,
creyeron morir y no murieron nunca
creyeron vivir y los sorprendió la muerte.

Humanos perversos de la vida
humanos perversos de la muerte,
dejar que al menos este día
asomen la aurora y el crisol;
y pueda verte.

Verte la carne y los huesos que te forman
ver tus tristezas y ver tus alegrías,
alzar la voz a todos tus hermanos
que con amarte sólo se conforman.

Decirle, hermano:
tu prójimo agoniza,
el hambre, las guerras, la explotación y la
[avaricia lo han detenido;
y ahora se desliza.

Recuerdos sólo quedan
de aquellos bellos días,
sin importarte nada
solo te envanecías.

Ahora, celebras ya tus triunfos
y glorias en la vida;
predominando en todo
el gozo y la mentira.

Allá, en el otro extremo
oculto, muy oculto,
en socavones de mierda
el obrero, llora su pena;
y llora sin indulto.

Ruego porque los dioses te salven,
humano empedernido. Amén.

Ciudad de México, 15 de junio de 1984

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