Hablemos de la Naturaleza

Hablar de ella implica,
hablar de lo más bello de la vida.
Por ejemplo:
de lo hermoso de los atardeceres,
del dormir de lagartos en pantanos;
o del volar de murciélagos en grutas.

Implica también:
escuchar el canto embriagador de los pájaros

                                                                     [errantes,
salpicado de graciosos graznidos de zanates
y del volar planeado de palomas;
o bien,
de bañarse en las aguas cristalinas
de aquellos ríos que cruzan las ciudades.

                                       Ciudad de México, 14 de julio de 1995

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