A Froy

Emerges de las entrañas de la tierra
cual diosa enternecida y sosegada,
derramas de tus labios la dulzura
y abrigas la esperanza ya futura.

Froy es tu nombre
que muchos ya conocen,
ternura en tu alma
que todos desconocen.

Ahora mismo estás
montada en tu máquina celeste,
surcando la ciudad vas por la noche,
cruzas silencios pegados en paredes
ante miradas perplejas de la gente;
descubres mundos,
descubres penas:
niños que ríen
niños que lloran,
mujeres vivas
mujeres muertas
mujeres solas
o en compañía.

Hombres valientes
hombres cobardes
hombres que luchan
hombres inertes.

Después.

Tu mirada
colgada en el filo de la calle,
presencia ausencias
de gentes tan extrañas.

Ciudad de México, 8 de diciembre de 1989

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