Tu recuerdo en la ciudad

Hoy caminé por la ciudad
con tu recuerdo al hombro adormecido,
contemplé alegres plazas y enormes avenidas,
gran tumulto en las calles, llenas de colorido.

Visité construcciones de enormes edificios:
cubiertos de polvo y magia
que les ha dejado el tiempo,
y de los que aún irradian
signos de inmenso poder,
que callados y remotos,
lucen frescos y serenos.

Por la tarde en la ciudad:
llegó la lluvia galopando entre calles y avenidas,
sus ruidosas gotas al pasar,
a todo mundo puso en movimiento:
caminaban nerviosas las inmensas multitudes,
y los autos saturaron los luminosos bulevares;
al parpadeo incesante de pálidos semáforos
ya nadie lo atendía;
y las luces de neón de ostentosos edificios
brillaron a lo lejos con gran intensidad.

De pronto me doy cuenta
que junto a mí no hay nadie,
sino la fuerte lluvia que no cesa,
y tu recuerdo agudo
que poco a poco, se apodera de mi ser.

Ciudad de México, 19 de julio del 2008

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