Más allá de la poesía

A Efraín Huerta

I
Más allá de la poesía,
se levantan los bárbaros con sus caballos pardos
llevando tu nombre, en banderolas rotas.

Más allá de la poesía,
tu nombre apresurado entre las multitudes,
dio vuelta en una esquina, seguido de palomas.

Más allá de la poesía,
hay buques y velas en la tarde lluviosa,
y sirenas llorando de placer y dolor.

Más allá de la poesía,
están los poetas esperando un verso,
que muy desgarrado, sangrante camina.

Más allá de la poesía,
lagartos gimiendo y el alba temblando,
te buscan furiosos en las tardes frías.

Más allá de la poesía,
hay duendes y musas en las calles desiertas,
y querubines blancos y golondrinas ciegas,
sentados a tu diestra, pidiéndote perdón.

Más allá de la poesía,
se escuchan lamentos de cuervos burlones
que en sus garras negras zarandean al alba,
y entre sus graznidos te nombran.

Más allá de la poesía,
paseas con doncellas, murciélagos y hormigas,
y te dan la mano el silencio y la ausencia,
mientras cuchillos rotos, muy serios te miran.

Más allá de la poesía,
purifican tu nombre sabios y profetas,
y sostienes el cáliz de enardecidos dioses,
diciendo un discurso con frases selectas:

II

Que salgan urgentemente los
demonios malvados del infierno,
[aunque hoy nadie crea en ellos,
que los “locos” sonrientes
y gritones de grises manicomios, vuelvan a ser
[cuerdos,
que “la locura herida” deambule por las calles
sin encontrar refugio,
que los “héroes de tiempo
completo” se preparen,
para ganarle a la vida
y a la muerte,
que se vuelvan a reunir los hombres que alguna vez
los dispersó la danza,
que el ruido estridente de las calles,
se transforme en el silencio más suave y
[exquisito,
y los que sufren, que tengan paciencia
“porque de ellos será el reino de los
[cielos”,
que no claudiquen los que
por la libertad se enlistan, hasta escuchar la sonrisa
[del ciudadano libre,
que levanten el vuelo las aves peregrinas, y al verano
lo encuentren sonriendo
[en la avenida,
que los “caballeros del alba”,
¡vuelvan a blandir espadas en defensa de la justicia
[ciega!,
y los Poetas del Viento, la Tierra y el Agua,
que se levanten y defiendan la palabra.

Ciudad de México, 25 de octubre del 2007

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