El viento

A los niños del mundo

El viento se peinaba
alegre en la colina,
se lavó la carita,
y se cepilló los dientes;
tomó sus utensilios
y se fue a trabajar.

A la ciudad llegó solo
y sopló en la catedral,
sopló allá en la plazuela,
sopló aquí en mi jardín,
puntual llegó a la escuela
quizás él fue por mí.

Un pajarito alegre lo espera en la Alameda,
y él llega de repente cruzando la vereda:
_¡cumplir a mí me alienta
seguir aquí en la Tierra!_.
Por ello,
al viento yo lo quiero, por cumplido y sincero,
lo invitaré a mi fiesta
que tendré para enero.

Pero el viento en su afán
de cumplir su misión,
se asomó a mi ventana
y luego se fugó.

Se fue hacia las montañas
más altas del planeta,
llegó hasta los glaciares,
y retornó a los mares.

Mañana volverá
a su rutina diaria:
soplará en mi jardín,
soplará en la plazuela,
y luego irá a mis escuela.

Ciudad de México, 22 de mayo del 2009

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