Rumbo al Sol

Mi alma rompe el alba de este sereno día
y se encamina rumbo al sol como una melodía,
se dirige hacia la inmensidad del universo y sus estrellas,
hacia lo dorado e incandescente de algunas de ellas,
y hacia lo profundo e infinito del sol ardiente como la más
[bella.

Tal vez para este viaje
no se contempla ya ningún regreso,
porque mi alma:
cruza por donde emigran las mariposas en invierno,
por donde nacen las flores silvestres en el campo abierto,
y por donde es llevado el polen de las flores por el viento.

Pero antes,
recoge mi alma el canto emitido por las aves en el mundo:
el que se perfecciona en los acantilados
con la brisa suave que hay en el mar profundo,
y el que se escucha y produce en el terreno arbolado
de las selvas vírgenes y los arbustos;
recoge también:
el sonido de las palabras que jamás se pronunciaron,
y los gestos de los hombres que alguna vez soñaron.

Después,
un suave viento solar venido del oriente de la tierra,
y los rayos de luz que llegan de esa estrella,
llenaron de alegría y satisfacción a mi alma inquieta,
que pronto al sol me apresuré a entregar mi vida entera.

                                     Ciudad de México, 19 de julio del 2005

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