Cuando los Dioses hablan

Sesionaban.
Los Dioses Aztecas, sesionaban.
En medio de la noche silenciosa, sesionaban.
En la noche sin luna y muy oscura, sesionaban.
Con estrellas brillando en la distancia, sesionaban.
En el centro esencial del universo, sesionaban.
El recinto ceremonial del Templo Mayor
se hallaba repleto de los Dioses más famosos de la época;
entre ellos figuraban:
Tláloc, Tezcatlipoca, Quetzalcóatl, Huitzilopochtli,
Cuatlicue, Mictlancíhuatl, Tonatiuh, Tlaltecuhtli,
Coyolxauhqui, Uixtocíhuatl, Xipe Tótec, Mictlantecuhtli,
Chalchiuhtlicue, Tonacacíhuatl y Tonacatecuhtli,
entre otros;
el Templo, iluminado estaba con luz roja
emanada de enormes antorchas, propias de estas
[ceremonias.

Aquí,
se debatían los asuntos más candentes de su cosmovisión.
Discutían acaloradamente el origen de los pueblos,
y “el lugar que ocupan en el universo los Dioses
[y los hombres;
los astros y la tierra, y la manera en que se relacionan
[entre sí”.
En la Asamblea, se escucharon grandes voceríos,
¡de pronto!, y con la parsimonia que lo caracterizaba,
se escuchó la voz débil, cansada y casi sin aliento
del viejo Tonacatecuhtli,
padre de Quetzalcóatl y Huitzilopochtli,
proponiendo a éstos,
para que ellos lo ordenasen todo.
Los demás Dioses aceptaron, inclinando la cabeza.

Entonces, por comisión y parecer de los ahí reunidos,
Quetzalcóatl y Huitzilopochtli:
“Hicieron luego el fuego. Después hicieron medio sol,
el cual por no ser entero no alumbraba mucho, sino poco.
Luego hicieron a un hombre y a una mujer; al hombre
[dijeron
Oxomoco y a ella Cipactónal, y mandáronles; a él, a labrar
[la tierra;
a ella, que hilase y tejiese; y que de ellos nacerían los
[macehuales;
que no holgasen sino que siempre trabajasen;
y a ellos les dieron los Dioses ciertos granos de maíz,
para que con ellos, ella curase y usase de adivinanzas y
[hechicerías…;
luego hicieron los días y los partieron en meses,
dando a cada mes veinte días;
y así tenían dieciocho, y trescientos sesenta días en el año.

Hicieron luego a Mictlantecuhtli y a Mictlancíhuatl,
[marido y mujer,
éstos eran Dioses del infierno, y los pusieron en él;
y luego crearon los cielos,… e hicieron el agua,
y en ella criaron a un peje grande que se dice Cipactli,
que es como Caimán,
y de este peje hicieron la tierra…”.¹

Ante esta concepción única de la creación,
los demás Dioses, asombrados, callaron;
y de repente: ¡aplaudieron!… ¡aplaudieron!… ¡aplaudieron!;
al tiempo que se comprometieron a:
¡darlo a conocer a todo el mundo!

¹ La Cosmovisión de los Aztecas, Eduardo Matos Moctezuma.

                               Ciudad de México, 6 de agosto del 2006

Glosario de nombres:

Chalchiuhtlicue: Diosa del agua.
Coyolxauhqui: Diosa lunar.
Cuatlicue: Diosa de la tierra o hija de la luna.
Huitzilopochtli: Dios de la guerra.
Macehual: Denominación de los indios libres que formaban la mayor parte de la población autóctona en la época prehispánica.
Mictlancíhuatl: Señor del lugar de los muertos.
Mictlantecuhtli: Señor del lugar de los muertos.
Quetzalcóatl: Dios del viento o Dios de la vida.
Tezcatlipoca: Espejo humeante.
Tláloc: Dios de la lluvia.
Tlaltecutli: Señor de la tierra.
Tonacatecuhtli y Tonacacíhuatl: Primera pareja, de cuyo principio
no se supo jamás; padres de Quetzalcóatl y Huitzilopochtli.
Tonatiuh: Dios del sol.
Uixtocíhuatl: Deidad de las aguas salobres.
Xipe Tótec: Dios solar.

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